ENREMOLINOS

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Zeta Bosio: “Estamos planeando un homenaje a Gustavo”

Por: Redacción

Hace algo más de un año, Zeta Bosio encontró tirados en el jardín de su casa dos gatitos recién nacidos. Al parecer, la madre los había abandonado en un árbol lindante a la propiedad que el bajista habita en el coqueto Club Náutico de Escobar, un barrio cerrado donde vive rodeado de verde, río, pequeños veleros y una paz celestial. En definitiva, Zeta y su mujer, Estefanía Iracet, decidieron adoptarlos y enseguida los bautizaron Rex y Mix, en obvia referencia al álbum construido con tomas en vivo y remixes que Soda Stereo lanzó allá por 1991. Mantener con vida y hacer desarrollar a ambos felinos requirió de un esfuerzo extra, el cual contempló visitas a veterinarios, noches de alimentación con mamaderas y refuerzos vitamínicos.

A las pocas semanas, cuando Rex y Mix pudieron valerse por sí solos, Estefanía le anunció a Zeta que estaba embarazada. Según un especialista en natalidad, el arrojo paternal que tuvo la pareja para desarrollar a los gatitos blancos, despertó en Estefi algo que teóricamente se suele manejar bajo el título de “Vientre Celoso”. Así, nueve meses más tarde nació Anastasia Roma Bosio, la primogénita del matrimonio y la única hija mujer de Zeta, luego de haber gestado cuatro varones con su pareja anterior, Silvina Mansilla.

El arribo de Anastasia (la “baby rocker” como le gusta apodarla) llevó la vida del eterno bajista de Soda Stereo a un nivel de plenitud que es imposible disimular. Hoy su ritmo se ecualiza con cada movimiento de la bebé que acaba de cumplir seis meses. De hecho, es el mismo Zeta quien revela que dejó el cigarrillo, además de esos viejos hábitos nocturnos que arrastraba desde sus días dorados junto a Gustavo Cerati y Charly Alberti. A los 56 años, Zeta se ilumina con la llegada de otro ángel eléctrico.

¿Fue buscada esta situación de formar nuevamente una familia, cuando ya estabas retirado de la rutina de cambiar pañales?

– Las cosas se dieron naturalmente, ni siquiera tuvimos un plan. Con Estefi nos casamos porque era el paso que teníamos que dar como pareja, y por lo bien que estábamos. Hay momentos en los que vas avanzando y es todo tan intenso que, si no das ese paso, lo que viene para adelante es destructivo. Te decís: “¿Me animo o no a ir más allá?”… Y como era una relación tan linda, quisimos ir a fondo y en el fondo estaba ella: Anastasia. Obviamente, no vas eligiendo los momentos. Singularmente, esto se dio el año pasado, que fue un momento muy interesante de mi vida, donde yo estaba tratando de recuperar muchas cosas como, por ejemplo, volver a tocar el bajo. Y, por ello, me subí a la vuelta de (el grupo chileno) La Ley, porque me daba la posibilidad de estar tocando, de mantenerme activo, de volver a mover los dedos, de sacar los equipos que tenía guardados en un letargo.

Después de haber tenido cuatro hijos varones, ¿la llegada de una nena te tocó en algún punto especialmente sensible?

– ¡Sí, es otra cosa! Es como un sueño… Qué sé yo. Muchos amigos ya me decían que era diferente. En la época del embarazo, por ahí lo percibís pero no te das mucha cuenta. Ahora, cuando nace y te das cuenta de que es nena, marca una diferencia de movida… La suavidad, la forma de conquistarte, las ropitas rosadas, todo marca diferencias. Los varones no son así y, ya de bebés, son otra cosa. Seguramente, esté diciendo algo obvio para los que tuvieron nenas, pero yo recomiendo tener una nena en la vida… Es sano, es algo que te completa como persona. Todo esto, yo me lo estaba perdiendo y, de repente, me nació un amor que no sabía que tenía adentro. Es como una parte tuya que aflora.

El hecho de ser padre a la edad en la que muchos empiezan en sentirse abuelos, ¿te generó algún conflicto interno o, por el contrario, potenció ese axioma rockero que habla de la juventud eterna?

– ¿Juventud eterna? No sé… A mí eso no me pasa.

Mientras Zeta empieza a preparar una respuesta que lo ayude a salir del dilema, Estefanía se sienta a su lado y lo impulsa a escarbar en su memoria. “Te pasó algo cuando fuimos a la charla de preparto, donde había un montón de parejas re-jóvenes que no llegaban a los 30 años”, le reprocha la ex modelo. Enseguida, Zeta se pone en cuadro de situación y rememora aquel día: “¡Ah sí, exacto!… Fuimos a un curso de lactancia y eran todos padres primerizos y, ahí sí, me di cuenta de que yo era de otra generación. De hecho, le dije socarronamente a ella: ‘Gracias por hacerme sentir tan joven’”, cierra a las carcajadas.

Bueno, en definitiva, la juventud se lleva adentro…

– Sí, pero el problema está en leer los prospectos y las medidas de las mamaderas… ¡Eso cambia! ¡Está hecho para gente de 30! Ahí sí, discriminan. No están pensados para gente de mi edad (risas).

Realmente, ¿no preferís abonar al pensamiento popular de que el rock te mantiene joven y conectado con las nuevas generaciones?

– No sé si es tan así… Digamos que te hace creer a vos y a los demás que te mantenés joven. Es como una ilusión colectiva (risas). Hay algo de querer verse así de joven, y finalmente termina funcionando. Recuerdo que había una de las vestuaristas de Soda que le decía a Gustavo: “¡Sos un genio! Cuando estás por salir al escenario estás re-flaco de vuelta… ¡No sé cómo hacés!”. O sea, no le entraba la ropa pero, cuando estaba por salir al escenario, se ponía todo slim. Era como un efecto mágico (risas).

Ya que lo mencionás, los que te conocemos vimos en vos una modificación profunda de tu vida a partir del regreso de Soda Stereo en el 2007… ¿Anastasia viene a completar ese cambio?

– Sí… El cambio empezó a partir de la separación de mi mujer anterior. Hasta ese momento, las cosas no venían bien. Yo sentía que necesitaba desplegar más las alas y se me hacía bastante difícil. Después de que me separé, empecé a decir la frase: “¡Ahora voy y me tiro de un paracaídas!” (risas) Sentía que tenía la energía para hacer un montón de cosas y no la estaba encontrando. Después, Estefi fue un poco socia en mi proceso de cambio y me acompañó, también. Su llegada a mi vida fue clave.

La charla con Zeta transita por lugares amenos, plenos de sonrisas y respuestas que se acomodan a la cotidianidad de la situación. Sin embargo, cuando aparece en escena el fantasma de la tragedia de Gustavo Cerati, Bosio cambia automáticamente de expresión: sus ojos adquieren un tamiz vidrioso y su mirada se escapa por el ventanal de su cálido hogar. El contraste que produce la presencia de su hija con la ausencia de quien fuera su mejor amigo durante muchos años, plantea un escenario contradictorio.

¿Cuál fue la primera sensación que te invadió el pasado 4 de septiembre, al momento de enterarte que Gustavo había fallecido?

– Ausencia… Sentí un golpe. De alguna forma, uno ya lo estaba extrañando porque, durante los últimos cuatro años, estuve con un Gustavo en un estado al que no estaba acostumbrado. Si bien su presencia era muy fuerte, no era lo mismo que estar con él, poder hablar, discutir, o hasta pelearnos. Desde los deseos de Lilian, quien bajaba línea e hizo que nos alineáramos tras sus palabras, todos habíamos puesto mucha energía y fe para que él pudiera salir. La fe es así, la fe se siente y todos nos agarrábamos de eso. Cuando recibí la noticia, quedé como adormecido, caí recién a los cinco minutos, y me despedí ahí, de golpe. Cuando la vi llorando a Estefi, me cayó la ficha de que no iba a poder tocar más con Gustavo. Al mismo tiempo, me decía a mí mismo: “¡¿Pero, qué te pensabas, que ibas a poder volver a tocar con Gustavo?!”. Sin embargo, en algún punto, había una parte mía que se había convencido de que ese milagro podía suceder. Entonces, cuando sentí que Gustavo no iba a estar más, tuve que aprender a vivir con esa sensación de tristeza y de resignación. También, me parece que ésta es una etapa donde tenemos que defender lo que hicimos con Soda; defender la forma en que tratamos a nuestra música y a nuestros fans. Los que quedamos somos los guardianes de nuestra obra, de nuestro legado.

Eso puede significar una manera de mantener viva la memoria de Gustavo, y de sostener la gran historia que supieron amasar juntos…

– Sí, creo que hay como una especie de transmisión o transferencia de sentimientos. Incluso ahora, cuando voy a tocar como DJ, siento que me abrazan con otra necesidad u otra vibra. Siento que me cuidan como si no quisieran que yo vaya a desaparecer también. Me da cierto escalofrío, pero el grito de “¡No te mueras nunca!” hoy suena de otra forma, tiene otra carga que cuando me lo decían y yo tenía 30 años, por ejemplo.

Como estrellas de rock, ustedes vivieron años muy vertiginosos. ¿Nunca pensaste que lo que le sucedió a Gustavo te podría haber pasado a vos?

– Sí, pero… ¿Sabés qué pasa? Gustavo no descansaba, no tenía paz. En ese sentido, siempre me sentí un poco más humano. Yo era más consciente y siempre me sentí más atraído por este mundo. Gustavo trabajaba hasta en nuestros descansos. Incluso, eso era todo un tema dentro de la banda, y por el cual siempre discutíamos. Volvíamos de una gira de tres meses, yo proponía ir a descansar 40 días y él seguía trabajando y, cuando yo volvía de las vacaciones, él ya tenía todo el material del próximo disco armado… Gustavo era inagotable, tenía una energía y una obsesión tan grande que lo empujaba a exigirse al extremo. Gustavo era del tipo de artistas que se ponían en un estado de trabajo casi enfermizo. En mi caso, siempre traté de relajarme más, de comer algún asado con amigos, de darle más espacio al ocio.

Después de aquel sexto concierto en River, que marcó el cierre de la gira de 2007, me quedé conversando un largo rato con Gustavo. Se lo notaba especialmente feliz y, a diferencia de años anteriores, por primera vez me deslizó que veía un futuro para Soda Stereo. Imagino que eso era algo que habían hablado…

– Sí, algo que es injusto para los fans. La última vez que hice algún comentario en Twitter acerca de esto, me volvió una energía rarísima… Es muy cruel para los fans generar esa ilusión de que podríamos haber seguido y no pasó. Aceptar eso, hoy no sirve para nada. Lo bueno es que los tres tuvimos en claro que el punto más alto de Soda lo conseguimos en aquel regreso. Llevamos todo lo que habíamos hecho a un lugar superior. Estábamos en nuestro mejor momento y eso es lo que queda, lo bueno, lo real. Lo otro son todas especulaciones sin sentido. Además, cuando tuvo el accidente, Gustavo estaba a full con un gran disco como es Fuerza Natural, el cual podría haber sido muchísimo más groso si él lo hubiese podido tocar más.

¿Les quedó algún proyecto juntos?

– Mirá, era el momento de tocar en Europa para él. De hecho, te voy a contar un secreto: yo estaba a punto de ser el DJ de sus after shows en Europa. Justamente, antes de su accidente, estábamos hablando de eso. Pero, bueno, así es la vida…

LA VIDA MUSICAL DESPUES DE SODA

Para coronar un 2015 plagado de actividades, Zeta publicará un libro escrito en primera persona. El texto llegará a las librerías a mediados de año y ya dispone de títulos tentativos como “Vivir Adentro de la Burbuja” o simplemente “Zeta Bosio: La Autobiografía”. “Se van a encontrar con un montón de historias que tuve con Gustavo y que forman parte de la prehistoria de Soda Stereo. Antes de la banda, pasamos 5 años juntos, en los cuales hay un montón de cosas vividas simplemente como estudiantes, un tiempo en donde hasta hacíamos películas y teníamos un loro que nos despertaba a la mañana cantando la marcha del Mundial ‘78”, revela, entre carcajadas. Zeta pondrá sobre el tapete todas las internas que se dieron para que Soda Stereo pueda regresar en 2007. También, contará los secretos acerca de la grabación de los diferentes discos, además de echar luz sobre los conflictos que los llevaron a separarse en 1997. Inspirado en una escena del filme Thelma y Louise de 1991 (cuando las protagonistas reducen a un policía en el desierto), Zeta decidió bautizar Shoot The Radio a su nuevo proyecto musical. De esta manera, Bosio volvió a empuñar el bajo luego de su participación estelar en la gira que marcó regreso del grupo chileno La Ley. La banda incluirá al músico electrónico Fernando Montemurro de Los Sueños de Anderson y a Javier Weyler, baterista que ganó reputación mundial como integrante del trío británico Stereophonics. “Estoy muy entusiasmado con este proyecto que tendrá un toque vintage, pero con un sonido muy moderno. Las canciones que tenemos están realmente buenísimas”, adelanta Zeta. En estos días, el grupo le está dando los toques finales a su primer álbum, que verá la luz en los próximos meses.

CHARLY ALBERTI Y ZETA BOSIO JUNTOS

El rumor más fuerte habla acerca de una reunión de Soda Stereo en homenaje al fallecido ex líder. La fecha que se baraja en el escritorio de un productor apunta al 11 de agosto, día del cumpleaños número 56 de Gustavo Cerati. El proyecto incluiría la presencia de cantantes estelares.

“Hacer un show homenaje a Gustavo para el día de su cumpleaños me parece una linda idea, y sé que hay gente moviéndose para que se lleve adelante. Siempre que esté armado con respeto y calidad, vamos a llevarlo a cabo” avisa Zeta. Sin embargo, Bosio no quiere adelantarse, aunque el hecho de volver a tocar con Charly Alberti es un ítem que están conversando entre ambos.

“Estamos planteando la posibilidad de volver a tocar juntos, porque Charly y yo somos las dos terceras parte de algo extraordinario. Si bien ahora es muy pronto, estamos viendo la posibilidad de volver a juntarnos como Soda Stereo… Eso es algo que nos debemos, aunque obviamente no va a ser lo mismo sin Gustavo”, señala.

“Cuando nos juntamos con Charly, somos Soda Stereo. A mi no me gusta cuando me llaman ‘el EX bajista de Soda Stereo’, porque Soda siempre va a ser mi banda”, cierra, mientras ratifica la reedición de los discos de Soda en vinilo para dentro de unos meses. Queda además la intención de hacer un gran espectáculo de música y danza a partir de canciones de Soda, que saldría de gira internacional, pero todavía no hay nada cerrado, y Zeta prefiere callar entonces.

| Por: Revista Viva |