Para hablar de experiencias, siempre es mucho mejor vivirlas que dejarse llevar por la opinión subjetiva de quien puede haber tenido una sensación diferente a la que uno puede terminar teniendo. Es por eso que ante tanta crónica, decidí hacer la mía propia. Y si bien se centra en el show de este viernes, aplica a la obra en su concepto, que no difiere de escenarios o arenas.
Este 3 abril en el Polideportivo Islas Malvinas de Mar del Plata Soda Stereo desembarcó con su espectáculo “Ecos”, y es aquí comienza el análisis. Olvidense de un recital de rock. Se trata justamente de un “espectáculo” musical.
Quizá más real que el Cirque Du Soleil, porque Zeta y Charly estaban ahí. Pero el alma de lo que representa Soda Stereo se quedó en aquel ultimo concierto de 2007, en la despedida definitiva del “Me veras volver”.
Uno no tiene claro con que se va a encontrar, por ende pretende dejarse sorprender por un montaje sin precedentes en la música en español, y que en el mundo solo realiza ABBA en Londres.
El show convive entre la nostalgia de lo que alguna vez fue, la sorpresa de la innovación técnica y la posibilidad de dejarse engañar por unos momentos.
Gustavo está, pero no está, y eso se transmite al público, que permanece expectante, esperando que algo lo sorprenda, lo lleve al extasis. No podría decirse que fue frio, pero si alejado de lo que uno podía esperar en un show de la banda mas importante de la historia del rock en español.
El intento cumple con creces la expectativa técnica, visual. Para algunos quizá hasta la emotiva. Pero queda claro que una pantalla jamás podrá transmitir el pulso, la emoción, la gestualidad de un Cerati en su máximo esplendor, poseído por su guitarra en cada solo, en cada riff.
A un lado quedan los detalles técnicos y posibles errores, de los que no está exento ningún espectáculo sobre ningún escenario del mundo.
La ambigüedad de no saber si cerrar este texto de manera positiva o negativa es transferible a la sensación post show. Puedo decir que vi y/o escuché a Soda Stereo en vivo…pero no estoy seguro de que la expresión sea del todo correcta. Y es entonces donde todo comienza a desdibujarse. ¿Está bien que nos acostumbremos a esto? ¿Este es el futuro de la música “en vivo”?
Están quienes estarán radicalmente en contra, otros que se dejaran convencer por la experiencia… Mientras tanto la mística original permanecerá resguardada en su propio tiempo, inalcanzable para cualquier algoritmo de luz y sonido.
| Por: Matías Casado / Estación K2 |


