El género del rock latino históricamente ha estado muy disputado por los oyentes. Para algunos los sonidos se inclinan más al pop que al rock; para otros, la falta de mezcla con otras influencias enérgicas, como el heavy metal (y todas las variaciones del metal) o alternativo, le quitan potencia a este género.
Billboard acaba de zafar esta discusión, con un ranking de las 50 mejores bandas de rock latino de todos los tiempos (incluyendo agrupaciones españolas). “¿Qué define a los verdaderos titanes del rock latino? Un género moldeado por voces y estilos que lidian con la identidad, el malestar social y la catarsis, pero que también destilan alegría pura en movimiento y sonido”, describe la publicación.
“Algunas bandas electrizan al público con una actitud implacable y una energía inolvidable, mientras que otras construyen su legado lentamente, fusionando tradiciones locales con sonidos globales y desafiando las fronteras musicales”, puntualiza.
Es tras esa definición que Billboard destacó a Soda Stereo como la banda más importante de todos los tiempos:
“Soda Stereo, indiscutible arquitecta del rock latino, forjó un sonido que rompe las barreras del tiempo y el espacio. Desde su hipnótico debut homónimo de 1984, el trío desató una elegancia musical sin precedentes. Gustavo Cerati, con su guitarra eléctrica hechizante y una presencia que destilaba carisma sin esfuerzo, se convirtió en sinónimo de realeza del rock — cada nota suya tenía el poder de encantar a cualquiera que la escuchara. Las líneas melódicas del bajo de Zeta Bosio y la maestría rítmica de Charly Alberti completaban la alquimia, formando una química que dio vida a algunas de las canciones más icónicas que el género haya conocido.
Con Nada Personal (1985), la banda de Buenos Aires abrazó influencias del new wave y el post-punk, creando himnos como la canción que da nombre al disco, y joyas como “Cuando pase el temblor”, que sigue erizando la piel con el sonido místico de la zampoña (una flauta andina). Su habilidad para convertir imágenes épicas en sonido — con letras sobre eclipses, temblores, deseo y desamor — la convirtió en maestra de la seducción poética. Solo basta escuchar “Juegos de seducción” o el anhelo que desborda “Trátame suavemente”.
A medida que su música crecía, también lo hacía su alcance: Doble Vida (1988) regaló “En la ciudad de la furia”, un tema que años después fue llevado a otro nivel junto a Andrea Echeverri en el legendario MTV Unplugged de Soda, cargado de un aura noir que fascina. Esa sesión, inmortalizada en el álbum Comfort y Música Para Volar (1996), elevó aún más su legado, transformando canciones como “Té para tres” y “Entre caníbales” en momentos de intimidad y sofisticación incomparables. Y por supuesto, su megahit “De música ligera” se convirtió en su himno eterno, un rayo de euforia capaz de incendiar estadios incluso 40 años después.
Aunque la carrera en solistario de Cerati brilló con intensidad propia, Soda Stereo permanece intocable — su sonido sigue hechizando, su química es irrepetible, y su presencia es tan eléctrica como las estrellas mismas. Pocas bandas han capturado la esencia de la seducción, el misterio y la inmortalidad del rock como esta. Soda Stereo nunca fue solo una banda de rock argentina — fue un fenómeno destinado a definir el rock latino por generaciones”.


