Gustavo Cerati

Ricardo Mollo contó cómo llamó a Gustavo Cerati para tocar juntos.

Se cumplen 15 años del estreno de Ahí vamos, de Gustavo Cerati. Existen diversas maneras de homenajear una gran obra, posiblemente, una de las más acertadas sea contar una valiosa historia. Cómo la que hay detrás de la participación de Ricardo Mollo en la presentación del disco en el Templo del Rock. Un llamado telefónico, el pedido que sorprendió al ex Soda, el fin de la antinomia, la promesa de hacer algo juntos. La Viola habló con el líder de Divididos.

Visto a la distancia parece irreal. ¿Quién podría cantar por la muerte de un músico para celebrar el concierto de otro? Se cantó. ¿Quién podría elegir entre ver a una banda emblemática u otra, teniendo la posibilidad de verlas a todas? Se eligió. Alguna mente poco sabía, algo oscura y envalentonada por alguna razón desconocida pero, definitivamente ridícula, inventó un par de canticos maliciosos que poco tienen que ver con el arte.

Ese pensamiento infantil y arcaico destinó a gran parte de una generación a decidir entre Soda Stereo y Sumo, entre Cerati y Prodan. Previo a la presentación de Ahí vamos, Ricardo Mollo buscó torcer el destino de la dicotomía y llamó a su colega.

Durante mucho tiempo fue parar en los shows cuando cantaban cosas que antagonizaban inútilmente, y a mi, me parecía necesario más que el discurso, la acción, entonces ahí decidí llamarlo a Gustavo y proponerle eso: ir a cantar con él”, rememora el guitarrista.

Fueron varias las ocasiones en las que el cantante frenó un recital de Didividos para mostrar su descontento por el cantito, por suerte, casi olvidado. En uno, tomó el micrófono y dejó salir la furia contenida: ”Ese que dicen de la muerte no me gusta un carajo”.

Mollo continuó con la anécdota: “Le dije de tocar la guitarra, para disipar todas esas historias que originalmente no están en la situación de los músicos”. El virtuoso artista asegura que no sabe porque nació esa situación y que no podría ponerle nombre a esa polémica.

Fue así, lo llamé como otras veces hablábamos”, dice Mollo y hace una pausa para sonreír con el recuerdo y continuar con el minucioso relato. “Nos conocemos desde el año 86, hemos intercambiado instrumentos accesorios, charlas, y me parecía que era el momento de conectarnos desde lo presencial -como se dice ahora-”, agrega.

Sin titubear, afirma: “Lo llamé para invitarme a su show en Obras, para cantar un tema, así nomas. Como dos personas que se conocen y tienen los teléfonos”. Mientras sigue armando la historia, vuelve a sonreir, revivir aquel poderoso momento, le despierta, evidentemente, más de una emoción.

Cuando le propongo ir a tocar me dice de hacer Bomba de tiempo, resalta Ricardo. Cerati buscaba devolverle el gesto de haberlo llamado, invitándolo a tocar un tema rockero, donde se luzca la guitarra, el instrumento característico del ex Sumo.

Y él le respondió que quería hacer Crimen, -el tema que le sigue en orden del disco-. “Se quedó sorprendido, no se esperaba de ninguna manera que yo le propusiera eso, y terminamos haciendo las dos, ese y Bomba de tiempo, resalta. La balada es el tema más escuchado de la placa, tiene la mayor cantidad de reproducciones en plataformas, y es el video más visto de todo el disco.

Los días posteriores a la comunicación, Mollo destinó su tiempo y su energía a estudiar las canciones. El encuentro cumbre no podía ser de otra manera, que bajo un compromiso absoluto, propio de los grandes.

Cuando nos juntamos fluyó, como siempre”, expresa el líder del power trio. Fue el 1 de julio del 2006, la iluminación azul se posaba sobre los miles de presentes que coparon el templo del rock. “Tenemos un invitado muy especial, Ricardo Mollo”, lanzó Gustavo Cerati y se escuchó la ovación.

Quedó algo muy bueno, muy lindo y muy sano musicalmente y emocionalmente”, resume sobre el show. La canción y la experiencia de Ahí vamos lo marcó tanto, que el tema lo siguió interpretando en otros conciertos, como el día que cantó con La Orquesta Filarmónica de Mendoza.

Entrevistado por Bebe Contepomi en 2006, el mismísimo Gustavo Cerati, habló sobre la actitud de Mollo. “Los públicos pueden parecer distintos. Cómo uno lo puede definir. Hay gente que le gusta más una cosa que otra. Nos conocemos desde hace mucho tiempo y tengo un agradecimiento muy especial. Cuando nos robaron los equipos con Soda Stereo, él me prestó sus guitarras y me salvaron”, expresó el cantante.

También se refirió sobre compartir el escenario, y para que no queden dudas sobre la hermanad, la admiración y el respeto, dijo Cerati: “Uno accede a un escalón superior cuando conecta con un músico como él. Fue una gran fiesta y la gente lo ovacionó

En las conversaciones se pusieron al día de lo que estaba haciendo cada uno. “Le comenté del álbum que estábamos terminando (Amapola del 66) y él me contó que estaba finalizando Fuerza natural. Le dije si queres vení a casa y escuchamos los dos discos, y así fue, vino”, reveló Mollo.

Nos íbamos intercalando tema y tema, ya después de la escucha llegaron las reflexiones. El me dice que tendría que abrir con el tema Amapola del 66 porque le pareció la canción más emblemática de esa placa. Fue una linda mirada, una linda escucha de alguien que me hace una devolución que fue muy piola”, asegura.

Nunca sabes por dónde partir pero de alguna manera la intuición te lleva hacia algún lugar y él me confirmó hacia donde iba todo”, concluye sobre el intercambio de opiniones. Finalmente, Amapola del 66 fue corte del disco.

Para concluir, revive uno de los momentos más intensos que transitó con Cerati: La despedida. “Me acuerdo perfectamente, estaba abriendo la puerta del estudio y él me dijo ‘tendríamos que hacer algo juntos cuando vuelva de la gira’ y le dije ‘bueno dale, acá estoy’”.

/ Ayelén Velázquez – La Viola /

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