Gustavo Cerati

Adrián Taverna: “Todos los días tengo algún motivo para acordarme de Gustavo”.

11 de Agosto, su cumpleaños. Un nuevo 11 de Agosto que trae por parte de los medios de comunicación, y como con todas las efemérides, una catarata de artículos, publicaciones y menciones a la vida y obra de Gustavo Cerati cayendo inevitablemente en los lugares comunes que todos conocemos. Y lo admito, detesto los lugares comunes. Pero es real, salirse del libreto es casi imposible un día como hoy. Así las cosas, me animé a escribirle sabiendo de su generosidad para responder.

“Adrián, ¿cómo estás?”. Taverna ya no necesita presentación. Se transformó con el tiempo en un ícono en sí mismo. Creo que lo sabe, pero lo más relevante es que jamás hace alarde de ello. Taverna no sólo fue compañero de Cerati, sino su amigo. Personal y directo. En las buenas y en las malas. En decisiones y discreciones. Su palabra, en un día como hoy, merecía ser buscada.

Devolvió el saludo inmediatamente. Su cordialidad es sello distintivo. Adrián tiene algo que me parece curioso: su voz transmite en cierta forma paz. O gusto, quizás. Dan ganas de escucharlo horas y horas contando anécdotas o pareceres sobre lo vivido con Cerati y Soda Stereo.

Conversamos un poco. La excusa era evidente, un nuevo cumpleaños de Gustavo. Igualmente desde un primer momento fue sincero. “Para mí las fechas como las de hoy no tienen mucha importancia“, me dijo. Pero fue más allá. “No soy seguidor de las fechas, lo hago incluso conmigo mismo. Hay veces que no me doy cuenta siquiera que es mi cumpleaños“. Le propuse hablar un poco sobre sus recuerdos, exprimiendo con sutileza su memoria pero teniendo en cuenta que en este caso el corazón estaría a merced de las palabras. “A Gustavo lo sigo extrañando y, por una cosa o por otra, me acuerdo de él todos los días“. En una frase simple se esconde una realidad mucho más impactante: la trascendencia de la amistad sobre el tiempo. El vínculo no necesita de fechas específicas para ser recordado o siquiera valorado. El nexo termina siendo tan grande que supera, incluso, la marca que representa una fecha de cumpleaños. “Para mí todos los días son igual de importantes porque, como dije, por una cosa o por otra, mantengo a Gustavo siempre presente y cercano a mí. Todos los días tengo algún motivo para acordarme de cosas buenas, lindas, increíbles, que pasamos“.

Relativizamos las efemérides contrastando con esa trascendencia al tiempo. “Vivir compartiendo tantas cosas con una persona como Gustavo, durante casi 30 años, no le pasa a cualquiera“, me dijo. Mucho menos con la intensidad de aquellas vivencias, claro está. “De pasar de ser pibes de barrio que los fines de semana hacíamos shows para divertirnos, hasta que empezamos a ver que podía ser una profesión, y a descubrir toda Latinoamérica de punta a punta y otras partes del mundo, es increíble. Salimos de nuestra Villa Ortúzar al mundo“.

Se le nota en la voz la emoción del recuerdo, pero también ese orgullo de sentirse parte del proceso. Un detalle se desprende cada vez que uno lo puede escuchar: Taverna habla de un “nosotros” permanentemente, y eso denota orgullo y participación en la historia construída. “Siempre tengo flashes de lo que vivimos“, dice. “Sinceramente, me parece como si fuera una película que ví muchas veces, pero que en definitiva son nuestras propias vidas. Y eso es increíble“.

Le pregunté qué representa Gustavo en su vida. “Ufff, imaginate“. Imaginé, claro. “Gustavo fue la persona más importante con la que me tocó vivir“. Se hizo un pequeño silencio que asimiló la contundencia de la frase. De esos silencios que no son incómodos. Al contrario, sirven para darle el marco adecuado a la fortaleza de las palabras lanzadas al viento. “A Gustavo le debo mucho de lo que aprendí, mucho de lo que aprendimos juntos“, continuó. “Le debo esas ganas de cómo hacer las cosas lo mejor posible y nunca estar conformes. Seguir buscando y buscando constantemente la perfección“.

¿Y qué representa un artista como Cerati para los demás?, se me ocurrió. Hablamos entonces sobre esa trascendencia transformada en legado. Cerati, aún en su ausencia, está más presente que nunca. “Creo que lo que dejó Gustavo con su obra ha servido de motivación y de inspiración“, me dice Adrián. “Demostró que se podían hacer las cosas con calidad hablando y cantando en español“. Sugiere incluso que sus letras y sus sentires podrían perfectamente ser transmitidas en otras lenguas. “Gustavo dejó eso: su música”, define. “Sus letras, su manera de hacer las cosas, su TODO“.

Me dí por satisfecho. No existen definiciones que puedan superar las que salen espontáneamente y en este caso Adrián cumplió las expectativas que tenía al respecto. Decidí quedarme con ese “TODO” final, con ese “TODO” definitivo y definitorio respecto de Gustavo Cerati y su enormidad. Pero sobre todo, con la infinita sensación de que, a veces, es lindo surfear en aquellos lugares comunes que vemos de reojo.

Sobre el autor

Allan Kelly Márquez

Nacido en Montevideo, Uruguay, lleva adelante EnRemolinos desde el 30 de Octubre de 2009. Admirador de Soda Stereo, se transformó en coleccionista. Colabora con material de su archivo para el especial Soda Stereo +INFO (2007), y los libros Cerati, la biografía (2015) y Yo conozco ese lugar (2016).

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