Zeta Bosio

“Nos casamos para renovar la energía”

El bajista de Soda Stereo veranea y trabaja en Pinamar, junto a sus hijos y su flamante esposa. En una charla intimista, habla de su gran compañero Gustavo Cerati y de su insistencia en el matrimonio.

Los pies descalzos caminan cada vez más rápido por la arena caliente, hasta que empiezan a bailar. Zeta Bosio (52) es quien corre literalmente en la entrevista, acompañado por su mujer desde hace tres meses, Estefanía Iracet (23), y sus hijos más chicos, Juan Bautista (15) y Jaime (12), fruto de su primer matrimonio con Silvina Mansilla. Se sujeta el sombrero de paja y los anteojos negros y, después de comprar el choclo obligado, se deja caer en la sombra de un exclusivo balneario, donde por estos días conduce En Pinamar me Río de Janeiro (por FM Beat).

2010 fue para el bajista de Soda Stereo un año muy duro y sufrido: en Mayo, su amigo Gustavo Cerati sufrió un accidente cerebrovascular, y poco mas tarde, falleció su padre, Augusto Bosio. Aunque también tuvo matices de felicidad, como cuando se casó el 8 de Octubre con la joven modelo Estefanía Iracet, veintinueve años menor que el. El segundo matrimonio le abrió otro capítulo en su vida. “Fue una bocanada de aire fresco, una manera de decir ‘cambiemos la energía, hagamos un quiebre’. A partir de ese momento decidimos empezar una nueva etapa y vaya si la empezamos”, explica Bosio.

• Cumplieron tres meses de casados, ¿cómo viven este primer verano en familia?

– Muy tranquilos. Hace cuatro años que estamos juntos, así que esto es una manera de mimar un poco el amor que tenemos. Al casarnos fuimos en contra de todos los comentarios ácidos que te puedas imaginar. Hasta mi contador me dijo que casarme otra vez era un paso atrás. Pero para mí. el matrimonio siempre es dar un paso adelante. Cuanto estás enamorado las cosas empiezan a salir mejor.

• Parece que no te gusta mucho estar solo…

– Es que me gusta el matrimonio, estar contenido. Soy como el líquido: si no tengo una botella no tengo forma. Sé que necesito la compañía de una mujer, porque ella me motiva a hacer cosas. Después de lo que viví este año, mi familia y los chicos son mi cable a tierra. Cuando te vas después de haber estado en un estadio lleno de gente, los que te esperan en tu casa, la gente que amás, ellos son los que en realidad construyen tu lugar en el mundo.

• En esta nueva familia ensamblada, ¿cómo se lleva Estefanía con tus hijos?

– Muy bien. Por la poca diferencia de edad que hay entre ellos, ya se convirtieron en muy buenos compañeros. Tienen una relación de amistad muy linda.

• Tus hijos siguen tus pasos…

– Sí, les regalé una guitarra y una batería cuando eran chiquitos. Ahora el más grande, Simón (21) tiene su propia banda y toca la guitarra eléctrica; Juan Bautista la batería, y Jaime el bajo. En la época de Soda, teníamos un canje con Gibson y me fui con los chicos a Miami. En una suerte de showroom de la firma, tocamos todos juntos por única vez.

• ¿Les das consejos sobre cómo forjar la carrera?

– Los comienzos de Soda fueron sin ninguna brújula, así que me sale esa cosa pedagógica de querer orientarlos. Más que nada trabajo mucho para que no se desanimen, porque es un momento muy bravo en cuanto a oportunidades. Las posibilidades de encontrar un lugar para mostrarse cada vez están más complicadas. Antes nos llevaban para tocar y nos pagaban para tocar, hoy creo que tenés que pagar vos para mostrar tu música. Se les hace muy cuesta arriba comprarse los equipos, conseguir lugar para ensayar y pagar para presentarse.

• ¿Te pesa ser un Soda Stereo?

– Soda fue la experiencia más grosa de mi vida, me modificó en todo sentido. Hizo que consiguiera todas las cosas que hice después, pero al mismo tiempo ya no está más, y eso es un peso. Hoy sigo siendo, aunque sin Soda. De cualquier forma, creo que tengo una gran capacidad de reinventarme, para no estancarme como “el bajista de Soda”. Lo mío es la comunicación y entiendo la música como un medio de expresión, quizás el más sutil. Entra por los oídos y se te mete en el cuerpo. Es vital, como la comida y el sexo. Sin la música no te morís, pero nunca más vivís como antes.

• ¿Qué te provoca verlo así a Cerati?

– Verlo me produce un gran amor. La situación que tiene alrededor, lleno de cuidado, de apoyo… todos le están dando mucho cariño y ése es el mensaje más lindo detrás de todo esto. El está con la gente que lo quiere. Ojalá se dé cuenta de todo esto. Ojalá se despierte pronto. Es lo que estamos esperando todos, tenerlo de vuelta. Hoy, que falta, te das cuenta de su enorme ausencia.

• ¿Y qué le dirías si se despertara mañana mismo?

– Le diría: “Te amo”. El es un compañero de la vida, comenzamos a soñar Soda juntos. Me parece que ahora hay como una ansiedad por tener una buena noticia y sus pequeños avances mantienen viva la esperanza. A veces pienso que el ACV lo podría haber encontrado en una depresión después de cuatro años son tocar. Sin embargo lo encontró en un momento creativo muy bueno. Estaba haciendo lo que le gustaba. Es muy difícil despegarse de un grupo como Soda, sobre todo cuando sos la voz y el compositor mayor. El logró una identificación fuera de eso y me parece que ése es uno de sus grandes méritos.

• Este verano fuiste uno de los principales promotores de la campaña de seguridad vial que el Ministerio del Interior difunde por la costa…

– Yo sufrí en carne propia la muerte de un hijo (en 1994, Tobías de 3 años, murió en un accidente vial). Por eso quise participar de esta iniciativa. La idea es que la gente empiece a acostumbrarse a manejar de otra forma. Los jóvenes, los que recién empiezan y también los que manejan transportes públicos. Hay que tomar conciencia de que, cuando usás un auto, podés producir un accidente grave. La negligencia ha traído y trae muchas desgracias que después es tarde para volver atrás. Después es siempre tarde.

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