Críticas

“Sueño Stereo”, de Soda Stereo

1995. Los Beatles se reunían por 2 canciones, los Rolling Stones ponían proa para Buenos Aires y Soda Stereo editaba lo que finalmente fue su último disco de estudio. El 21-06-1995 Sueño stereo arribaba a las bateas. Tras el tortuoso proceso de grabación que fue Dynamo y la separación de facto que ocurrió entre marzo de 1993 y noviembre de 1994 ocurrieron algunos hechos que prendían luces de alerta entre los fans del trío: la suspensión del Dynamo Tour en México, la edición del primer trabajo solista de Gustavo Cerati Amor amarillo y Zeta dedicándose a producir bandas como Peligrosos Gorriones y Aguirre, que contaba entre sus filas a miembros de Virus.

También una tragedia familiar golpeó la vida del bajista en julio de 1994 cuando perdió a su hijo Tobías en un accidente. Las cosas estaban dadas para el fin de la banda. Sin embargo en diciembre de ese año nos enterábamos que las sesiones de grabación del nuevo álbum habían dado comienzo en Supersónico. Meses después, en Londres, Soda terminaba su esperado regreso (al fin y al cabo si hubo un “disco-reunión” fue éste).

Cuando en MTV Cerati dijo “Si Dynamo fue Revolver, este disco es Abbey Road”, quien escribe esta líneas tuvo la sensación de final… Ella usó mi cabeza como un revolver significaba un cambio sonoro que si bien no llegaba a ser como los de Dynamo o Canción animal marcaba la tónica beatlesca que recorre todo el disco. Disco eterno es la crónica de este reencuentro en clave de tema pop con uno de los mejores riffs de guitarra que se le conocieron a Soda. Zoom, sobre la base de un tema que aprece en el disco solita del Kiss Ace Frehley, invita a mover la cabeza y los pies, acaso el tema menos profundo de Sueño stereo.

La canción para Benito Cerati fue Ojo de la tormenta, precioso tema que precede a Efecto doppler, con reminiscencias de Signos. El disco en sí ha sido reseñado como un grandes exitos de Soda Stereo. No estaban obligados a crear ningún sonido nuevo y a la vez le esquivaron al mote de clásicos. Pero las autoreferncias siguen en temas como Paseando por Roma, que o hubiese estado fuera de lugar en Nada personal.

La segunda parte se inicia con Pasos, suerte de continuación algo más rockera de Cozumel (Colores santos, 1992). Angel eléctrico nos recuerda al sonido de Dynamo, bien cargado de guitarras y climas, de lírica épica e imagenes fuertes. Y ahí llega el punto de comparación más fuerte con el Abbey Road de The Beatles: la suite del final: Crema de estrellas / Planta / X-Playo / Moirê. Desde la balada acústica pasando por el misterio de Planta que desemboca en un instrumental con mucho de sonar submarino y el final calmo de Moire, tan calmo que descoloca y obviamente nos deja con ganas de más.

Se comentó que el disco iba a ser doble y que en uno (Sueño) estarían las canciones y en el segundo (Stereo) los instrumentales. No fue así. Y hubo sobrantes que aparecieron en el siguiente disco de Soda (Planeador, Sonoman, Superstar y Coral) y en Bocanada de Cerati, 2 años después de la disolución de la banda en 1997. (las ideas sonoras que luego se convirtieron en Beautiful, Puente y Paseo inmoral). Un gran disco que se deja escuchar cada vez que se pone Play.

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