Soda Stereo

Gracias Totales: un reencuentro emotivo con la historia de Soda Stereo.

Germán Sáez

Cuando a las 21:49 horas de este sábado 18 de diciembre, la previa de Soda Stereo: Gracias Totales llegó a su fin, en el Campo Argentino de Polo (previa durante la cual brillaron temas como A esos hombres tristes, de Almendra y Since I’ve Been Loving You, de Led Zeppelin) y se apagaron las luces, se comenzó a develar el tono de lo que veríamos.

Desde las pantallas de video, las imágenes de una biblioteca; y entre los libros, un objeto que muchos de los presentes veían por primera vez. Nada más y nada menos que un viejo y querido VHS virgen, con el rótulo de su contenido escrito de manera manuscrita. Una videocasetera, y postales fílmicas de todas las épocas de Soda Stereo. Y, sin solución de continuidad, la intro de Sobredosis de TV.

Ahí estaba Gustavo Cerati, desde la pantalla entonando desde un video aquello de “estoy desesperado, soy tan vulnerable a su amor…”, y acá, en vivo, la base rítmica de Zeta Bosio y Charly Alberti, más un combo comandado por Richard Coleman, que sumaba a Roly Ureta, Fabián Von Quintiero y Simón Bosio. La ceremonia había comenzado.

Vamos a dejarlo claro de entrada: lo que vimos el sábado por la noche no era Soda Stereo. Sí vimos a dos tercios del grupo, más amigos, allegados y cantantes invitados que homenajearon a su fallecido líder y principal compositor, en una especie de tributo autorizado de ellos mismos.

Un show pensado ex profeso para ser evaluado desde el vamos con unas pantallas gigantescas como protagonistas principales, y en el que la cercanía del público para con los músicos incluso puede perjudicar la forma de disfrute.

La resolución técnica fue, como siempre nos tuvo acostumbrados el trío, brillante, salvo por un levísimo desajuste al inicio de la performance en video de Adrián Dárgelos con Trátame suavemente. El sonido fue impecable desde todo lugar, y la ejecución lo mismo.

“La música es el arte de combinar los horarios”, supo decir Robert Fripp. Por ese motivo, hacer coincidir las agendas de todos los invitados a cantar era de entrada algo imposible, por lo que el gran enigma que se resolverá en cada uno de los lugares en los que pase esta gira es ver quien cantará en vivo.

Entonces, ahí va otra verdad de Perogrullo: el concierto gana en intensidad cuando el cantante está en vivo, y disminuye cuando aparece grabado. Toda la fuerza habitual como showman de Fernando Ruiz Díaz con su versión en estudio de Persiana americana, por poner un ejemplo, queda diluida.

En cambio, la performance en directo de Robi Draco Rosa, que se apropió de En remolinos de forma psico grunge, por citar lo contrario, se destacó e hizo pensar enseguida lo afortunados que fuimos al poder verla. Algo similar ocurrió con la toma grabada de Signos por Julieta Venegas (con un tono casi tanguero en su gola) y el magnetismo de Pasos, en directo por parte de Andrea Echeverri.

En esa línea del show «en vivo», también pasaron Benito Cerati, para hacer Zoom; Gustavo Santaolalla para Cuando pase el temblor; Walas, de Massacre, para Juego de seducción, y el Café Tacvba Rubén Albarrán para Lo que sangra. Como contraparte, Mon Laferte y el Coldplay Chris Martin engrosaron las participaciones «virtuales».

Los momentos en los cuales quedó la formación original, con Cerati en pantalla (Fue y Primavera 0) transitan un borde delgado entre la emoción, el golpe bajo y la ciencia ficción (ya volveremos a esto último) hecha realidad como signo contemporáneo post Covid 19, pero sin olvidar que este espectáculo fue pensado antes de la pandemia.

“La cualidad que define al arte performático es que transcurre en tiempo real, pero con las re escenificaciones, el tiempo queda desencajado (…) No importa cuanta investigación y preparación demande la re escenificación: está condenada a ser un fantasma absurdo, un travesti del original», sentencia Simon Reynolds desde su libro Retromanía: la adicción del pop a su propio pasado (2012).

«Sin embargo, la re escenificación aún puede tener el poder de recordarle al público que los Eventos son posibles, precisamente porque han ocurrido antes”, concluye el crítico inglés, como síntesis de lo vivido en el Campo de Polo el sábado por la noche.

Queda claro que para los 50 mil asistentes a esa fecha (y la cantidad similar que verá el show este domingo) 19, Soda Stereo: Gracias totales fue algo necesario, y que el agua gasificada modelo 2021 no se mancha.

“Hologramas: una semana el Indio (Solari), la otra Cerati. Para soportar su leyenda, y seguir siendo, el rock argentino se convirtió en ciencia ficción”. El tuit del colega José Bellas, escrito unos días antes del recital como un diagnóstico eficaz de la actualidad del género en el ámbito local, más allá de alguna saludable excepción, tiene su complemento en una frase de Fabián Casas que bien pudo haber escrito Reynolds.

“Sucede en el futuro porque es de ciencia ficción aunque la ciencia ficción, en realidad, suceda en el pasado”. Gracias totales, entonces, vuelve a poner en el tapete, de la mano de un ejercicio nostálgico, lo mucho que se extraña a un tipo como Gustavo Cerati y actualiza su Siempre es hoy, seguido del pedido de querer hacer cosas imposibles.

/ Pablo Strozza – Clarín /

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