Soda Stereo

Adrián Taverna: “Me importa un carajo si me putean, pero Zeta y Charly son tan Soda como lo era Gustavo”

Eternas discusiones se han armado durante todos estos años sobre quién es el verdadero “cuarto Soda”. Como si fuera necesario rankear de alguna manera a la gente que ha trabajado con el trío. O como si de esa definición surgiera una especie de validación ante los demás.

Suelo escaparle a ese tipo de dicotomías porque, creo, no hacen más que dividir entre personas que tiran hacia un mismo lado. Y eso carece de todo sentido, claro está. Sin embargo hay algo evidente, el rol de Adrián Taverna en la historia de Soda Stereo, y aún más, en la carrera solista de Gustavo Cerati, lo posicionan fuertemente como uno de los personajes claves y que merecen ser escuchados.

En la madrugada de ayer, en La Noche Repentina (radio online dedicada al trío gaseoso y sus integrantes), y más precisamente en el programa “Un espacio para celebrar” conducido por Juanjo Raffin y Dani Schmidt, se hizo presente quien, justamente, parte en punta para obtener el mote de Cuarto Soda, sobre todo por el cariño que se ha ganado con el correr de los años por parte del público. “No es habitual eso“, confiesa. “Yo no soy músico“.

Para Taverna el afecto del público es un “fenómeno raro”. “Me siento muy querido, y soy muy agradecido a la gente por el amor que me da“. No es común, y él mismo lo sabe. De pocas bandas se conocen sus sonidistas, sin embargo su caso difiere de lo normal. “Gustavo siempre me ha hecho partícipe en sus shows. De hecho, nuestra relación no es el vínculo habitual que un ingeniero de sonido tiene con un artista. Pero, en este caso, me gusta ser la oveja negra o el bicho raro de la historia“.

Adrián participó desde los inicios de Soda Stereo, cuando era un grupo meramente desconocido, hasta el último show que brindó Gustavo Cerati en Caracas en el fatídico Mayo de 2010. “Disfruté todas las etapas, con Soda y con Gustavo“, comenta. “Todas tuvieron una cuestión particular. Yo soy un agradecido de todo lo bueno y lo malo que nos tocó vivir, porque nos ayudó a crecer. Las viví con mucha intensidad. Las tengo grabadas a fuego en mi corazón, en mi alma, y en la concha de la lora. Es impresionante. Me pongo a revolver la cabeza y puedo decir que hice tantas cosas, que vivimos tantas cosas buenas y malas, que elijo todas“.

Sus vivencias no le permiten elegir una sola época como favorita. Tampoco es necesario, digamoslo. Alguien que ha transitado miles de kilómetros, decenas de años, e infinidad de experiencias con la música, es imposible que se transforme de golpe en un selectivo por naturaleza que buscar encasillar un período de tiempo exacto de una historia tan rica.

Su participación en Soda Stereo fue clave. “Siempre me sentí parte de la banda“, responde. Habla en plural, como si fuera un integrante más. De hecho lo es. “Fuimos una banda atípica“, reconoce. “Soda Stereo tuvo evolución, búsqueda. Nosotros nos tomamos muy en serio el trabajo. Yo he trabajado con un millón de bandas argentinas y puedo asegurar que ninguna se aproxima al nivel de exigencia y obsesión que tenía en principio Soda y luego Gustavo“.

Quien exige busca resultados, y la trayectoria de Gustavo Cerati ha marcado, con el paso de los discos, una evolución que no resulta común visualizar en los demás artistas. “Él fue creciendo de una manera increíble, terminó a un millón de años luz del Gustavo que yo conocí cuando comenzó“. Consultado sobre qué aprendió estando al lado de Cerati trabajando espalda con espalda, Adrián no duda ni un segundo: “Aprendí casi todo lo que sé. Con él hicimos un camino juntos, y fue el que me marcó profundamente en mejorar, en aprender, en no quedarme. Yo siempre fui en ese sentido bastante vago. Pero él me ayudó a ser mejor, con exigencia“.

Sin embargo, la calidad de amigo por encima de compañero de trabajo, le permitió a Taverna asentarse profesionalmente incluso frente al propio Cerati. “Fui el único que estuvo casi 30 años con él. Gustavo no tenía ningún problema en que, si alguien no estaba a la altura, le decía “chau, hasta luego“. Cerati tenía una autoexigencia enorme y, según mi lectura, tenía una visión de acompañenmé.

Entiendo que mi colaboración partió de no decirle nunca “sí, Gustavo“. El sabía que conmigo no había eso de “ay, sí, sos un genio“. Por eso duré tanto, por eso fui el único. La complicidad que siempre tuvimos es única. Yo aprendí burdamente a hacer sonido, y él notó también esa cosa que yo tenía y coincidimos. A él le molestaba un poco, pero le decía que a Soda Stereo yo los había hecho profesionales. Ellos eran nuevos, y yo ya había estado con Riff, por ejemplo. Venía curtido también con Virus, hice más de 200 shows. Y ellos habían tocado en dos cumpleaños, en un casamiento, y cinco shows, seis capaz. Eran un embrión“.

La partida de Gustavo tras el ACV que lo tuvo en coma durante más de cuatro años es una huella latente en Taverna. Es entendible, su faceta profesional no distaba del afecto personal que se tenían. Aún así, para Adrián, el último trabajo discográfico de Cerati aún no ha recibido el reconocimiento que se merece. “A Fuerza natural no se le dio la importancia que tiene. Creo que el accidente que tuvo Gustavo lo opacó. Lo dije en más de una oportunidad: para mí es como el Lado Oscuro de la Luna, de Pink Floyd. Fuerza natural es el disco más logrado en la historia del rock argentino. Y creo que con el tema del accidente de Gustavo, que nos cortó al principio de ese proceso de gira y promoción, no se le prestó la atención suficiente a ese disco, que es un discazo.

Mucho se ha dicho, sobre todo en redes sociales, respecto de los mensajes “ocultos” o premonitorios que parece haber en ese último trabajo discográfico. Mucho se ha dicho, sí, pero poco se ha analizado y sustentado al respecto. “Me molesta mucho los que dicen que es un disco premonitorio, me parece una estupidez“, responde Taverna. “Para los que saben y escucharon, el disco comienza diciendo tengo todo por delante, nunca me sentí tan bien. Y me dicen “no, es premonitorio, predice su muerte“. También con el tema de los símbolos, de la tapa, y que esto y aquello, Dios mío. Lamento destruir mitos, pero no es así. No estaba en sus planes morirse“, concluye.

Gustavo contaría públicamente sentirse satisfecho con Fuerza natural. Como logro, claro, pero sobre todo como corolario a una extensa carrera musical que lo veía cumpliendo 50 años al momento de su edición. “El disco llevó mucho tiempo hacerlo“, recuerda Adrián. “Gustavo estaba extasiado porque le puso muchísimo a ese trabajo, y había logrado lo que quería. Estaba muy contento. Él era muy autocrítico y autoexigente, y sin embargo estaba feliz con ese disco y con los shows en vivo que estaba haciendo, porque habíamos logrado en muy poco tiempo una cuestión interna, la cosa fluía en el escenario, estábamos muy satisfechos.

Actualmente el mundo musical comienza a dar sus nuevos pasitos, despacio, tras la pandemia de Coronavirus que ha trancado no sólo los planes que cualquiera de nosotros tenía, sino las cuestiones que se daban por hechas, y jamás sucedieron. En ese sentido, a Adrián Taverna esta situación lo encontró dirigiendo musicalmente la gira Gracias Totales Soda Stereo, la cual, según lo planeado, se retomaría en Diciembre del corriente año. “Nosotros tenemos la intención y las ganas de tocar en Diciembre“, reflexiona. “Nos quedamos un poquito calientes porque nos llevó mucho tiempo armar Gracias Totales, estaba muy bueno el show“. Consultado sobre el proyecto en sí, y su repercusión, fue tajante y no menos sincero. “Tiene un poco el espíritu de Soda: eso de tener todo en contra. Yo no tengo redes sociales, pero sabía que a Charly y Zeta los puteaban, les decían que ellos no se merecían seguir con Soda, cosas así. Y eso, admito, me motivó a aceptar participar.

Es posible leer infinidad de comentarios de gente que ha sido crítica con la idea de salir a tocar nuevamente los temas de Soda Stereo. Algunos, rozando la falta de respeto. “¿Saben qué? Disculpenmé, pero ellos son tan Soda como Gustavo“, responde Taverna. “Ahora quizás me puteen a mí, me importa un carajo. Ellos tienen también el derecho a tocar. No voy a entrar en eso de “a ver qué porcentaje de Soda es cada uno“. Sí, Gustavo era un genio, y enormes partes de lo que fue Soda es por Gustavo, no hay dudas. Pero no es necesario discutir eso. ¿Por qué no tienen derecho Zeta y Charly de tocar los temas que tocaron durante gran parte de sus vidas y de los cuales son parte?”.

Adrián manifiesta su molestia por el fanatismo en general, en todo sentido. “A veces me parece que no hay que ser tan extremistas. Insisto: nadie los obliga a ir a ver Gracias Totales, como nadie los obligó a ver el Cirque du Soleil. Es como cuando vas a votar, nadie te obliga a votar a tal persona. En este caso es lo mismo. Si no querés ir, no vayas“.

En un blanqueo extremo de sinceridad, el propio Taverna se refirió a los insultos e improperios que han recibido durante varios meses. “Me parece muy feo el tema de la descalificación. Hay 200 mil bandas tributo a Soda Stereo, conozco a 400 mil millones de fanáticos de Soda que van a ver a esas bandas tributo. O sea, ¿son mejores que los originales de Soda? Sin desmerecer a nadie, porque me tiene sin cuidado, pero las bandas tributo son bandas tributo. En Gracias Totales hay una parte de Soda, de tres hay dos. Del staff hay un montón. Y lo hacemos con mucho cariño, con mucho amor. O sea, nosotros hicimos Soda Stereo. Nosotros hacemos esto, y al que crea que es una estafa, un robo, o alguna de esas calificaciones fáciles de redes sociales, todo bien, pero me chupan un huevo. Yo sé que en los cuatro shows que llegamos a hacer nadie se quejó. Es más, le tapamos la boca a un montón. Porque, insisto, lo hacemos con mucho amor y respeto. Y yo, que soy el Director Musical de Gracias Totales, lo primero que hice fue decir “nosotros no vamos a buscar un reemplazante de Gustavo”, porque no hay nadie parecido a Gustavo Cerati en todo el planeta. Yo estoy muy tranquilo con lo que hice, y muy orgulloso.

Queda claro, es voz autorizada. Y queda más claro aún: se trata de un personaje que, siendo profesional por excelencia, aporta su amor por la banda, su banda, al proyecto que está llevando a cabo. Y eso, sin dudas, lo mamó del propio Cerati y esa vital exigencia por lo que uno hace. “Gustavo es un hermano que me dio la vida, y lo extraño. No hay un solo día que no deje de pensar en él por millones de motivos, aunque no me lo proponga. Me gustaría que esté acá, porque estaríamos haciendo cosas seguramente. Es, tal vez, la persona más importante de mi vida“.

Sobre el autor

Allan Kelly Márquez

Nacido en Montevideo, Uruguay, lleva adelante EnRemolinos desde el 30 de Octubre de 2009. Admirador de Soda Stereo, se transformó en coleccionista. Colabora con material de su archivo para el especial Soda Stereo +INFO (2007), y los libros Cerati, la biografía (2015) y Yo conozco ese lugar (2016).

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